CONCURSO
DEPARTAMENTAL DE CUENTO Y ENSAYO 2015
“Leer para formar, escribir
para transformar”
DE LA DIALÉCTICA DEL
CONFLICTO EN EL AULA una contribución para la paz
Segundo
Jorge Rodríguez
SECRETARÍA
DE EDUCACIÓN Y CULTURA DEPARATAMENTAL DE NARIÑO
OALAYA
HERRERA – NARIÑO
2015
DE LA DIALÉCTICA DEL CONFLICTO EN EL AULA una
contribución a la paz
“La pobreza
y la impotencia de la imaginación nunca se manifiestan de una manera tan clara
como cuando se trata de imaginar la felicidad”.
Zuleta
Estanislao en el “Elogio de la dificultad”
En
la historia de la filosofía el tema de la dialéctica se encuentra desde Platón
hasta Marx, por mencionar lo más sobresaliente, el término “procedente del
verbo griego "dialeghestai"
que se refiere originalmente al arte del diálogo y de la discusión
razonada ("dialectiké techné") y que adquirirá distintos significados
a lo largo de la historia del pensamiento” (www.webdianoia.com).
Para no detenerse en los pormenores, en Hegel, la dialéctica “volverá a
convertirse en el núcleo mismo de la filosofía, siendo considerada como un
método de conocimiento y como la expresión del devenir de la realidad (de su
despliegue y realización) en la que la oposición sujeto/objeto se manifiesta
como la unión de elementos opuestos en una síntesis que lleva a la comprensión
de la realidad como Absoluto” (www.webdianoia.com).
En
el interés temático del presente ensayo quedaría incompleto sino se hace una
alusión así sea somera a lo que Marx piensa sobre este tema: “La dialéctica
hegeliana es asumida por Marx, quien manifiesta haber invertido sus
fundamentos, para terminar concibiendo la síntesis superadora no como la simple
reconciliación de la unidad originaria de la Idea, sino como la eliminación del
momento negativo de la realidad, a la que, en su dimensión social, concibe como
al devenir hacia el comunismo” (www.webdianoia.com),
éste sería la solución de todo en la teoría y en el ideal de Karl Marx, no
obstante, la historia ha mostrado otra
cosa tal vez porque no se aplicó como se propuso o simplemente porque la
ideología se corrompió.
En
materia educativa hay que decir que la solución no es la eliminación del
conflicto humano sino en cómo el sistema educativo enseña a pensar en función
del mismo hombre y no de los intereses de los grandes centros de poder, de allí
que la revolución está en las aulas, y es aquí donde entra el Maestro
Estanislao Zuleta a iluminar esta propuesta ya que él es un gran crítico del
sistema educativo y su principal crítica es que el sistema educativo no produce
un ser humano pensante sino un hombre útil para el sistema internacional que no
es otro que el interés deshumanizante del capitalismo. Nunca las abuelas
miraron si el ajenjo que se le da a los niños tenía fecha de vencimiento hoy
hasta la manzanilla que viene empacada en cajas muy elegantes trae fecha de vencimiento.
Uno de los planteamientos del maestro Zuleta
consiste en el hecho de que ha sido viciado uno de los asuntos humanos más
significativos como lo es el deseo, por eso en el Elogio de la dificultad
señala: “En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y
perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar,
deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor y por lo tanto,
en última instancia un retorno al huevo”.
Y en el quehacer docente se piensa en una aula sin problemas y cuando
aparece el o la estudiante problema es al que se le echa la culpa de todo; nunca
se pregunta, si ante al docente está un estudiante talentoso o de capacidad
excepcional, ya que simplemente se le coloca la etiqueta de indisciplinada (o),
siguiendo los parámetros del consumismo y de allí en adelante no hay mucho que
hacer.
No se trata de cambiar la escuela sino el
horizonte de trabajo, existe una caricatura de Mafalda en la que ella pregunta:
“¿Para dónde va la gente?” Y la respuesta no se hace esperar “p´a lante”. El asunto es que al frente hay
más de una opción: frente-frente, a la derecha y a la izquierda, por mencionar
tres de las opciones más importantes; no es que los filósofos compliquen la
vida, sino que siempre hay una opción distinta y esa es la propuesta del
maestro Estanislao Zuleta, que dicho sea de paso no es un maestro de aula, pero
que su pensamiento siempre rodea la mente del que lee con detenimiento y su
crítica no deja de ser actual a pesar que sus planteamientos fueron escritos
hace ya varios años.
Una de las principales críticas al sistema de
educación es que ésta reprime el pensamiento “trasmite datos, conocimientos,
saberes y resultados de procesos que otros pensaron, pero no enseña ni permite
pensar” (Suárez, Hernán y Valencia, Alberto 2010, p: 11). Por encima de los
estándares de competencia está el hecho de enseñar a pensar y el docente debe
tener una idea clara y distinta, para utilizar los términos de Kant, sobre qué
hacer para enseña a pensar en términos de contexto, de cultura, de educación
propia… para que la educación no sea alienante como lo fue en el pasado la
religión o cualquier otra forma o sistema que encierre al ser humano y no lo
obligue a la penosa tarea de pensar.
Decían las abuelas que los niños sacan hasta el diablo y que donde ellos
están no hay nada oculto, no obstante, en el aula parece olvidarse este hecho.
Zuleta comenta que el niño es un pensador, “la definición de Freud - dice el
autor - hay que repetirla una y mil veces:
el niño es un investigador; si lo reprimen y lo ponen a repetir y a aprender
cosas que no le interesan y que él no puede investigar, a eso no se puede
llamar educar” (Suárez, Hernán y Valencia, 2010, p: 12).
Será, ¿Qué el aula mata la curiosidad natural
de los niños? Y de allí que un buen porcentaje de estudiantes deja el aula
porque dice que no le gusta el estudio, así lo muestra el informe de la
Encuesta realizado por la Universidad Nacional, cuando en su análisis comenta:
“Los estudiantes que reportaron eventos de pérdida durante su trayectoria
escolar afirmaron haber perdido su último curso principalmente porque no les
gusta el estudio (36,7%)” (Encuesta ENDE-2010 Universidad Nacional de Colombia,
MEN).
Es
hora de pasar al tema de la lucha y el conflicto y en este último sentido, el
maestro Zuleta, afirma: “Yo creo que hay una relación entre la educación y el
sistema en que vivimos que es al mismo tiempo de conflicto y de adecuación: lo
peor que tiene la educación es lo que tiene de adecuación; lo mejor que puede
tener, es lo que tenga de conflicto” (Suárez, Hernán y Valencia, 2010, p: 37).
Esta adecuación que se critica es el hecho de que el sistema solo quiera
producir, si se permite lo grotesco del término, seres humanos para la
productividad y ciertamente el ser humano es mucho más que simplemente
producción en términos económicos.
Desde
este horizonte la educación debe desarrollarse a partir de su propia
conflictividad y para ello no se requiere un cambio de sistema y por eso se
afirma que “la educación es una gran arma si se hace una educación contra las
exigencias del sistema” (Suárez, Hernán y Valencia, 2010, p: 37) y en este
sentido los educadores, en opinión de Zuleta, deben procurar promover “más a la
gente en el desarrollo de sus posibilidades como persona, el sistema se hace
"invivible" y la “búsqueda permanente en los estudiantes…del
desarrollo de todas las posibilidades que puedan tener en terrenos como el
arte, la literatura, la filosofía, etc., es una lucha contra el sistema, porque
es una manera de hacerlo invivible” (Suárez, Hernán y Valencia, 2010, p: 37).
Para
llevar a cabo esta tarea se requiere un maestro que cumpla este principio
“nadie puede enseñar lo que no ama”, de allí que el requisito personal es amar
lo que se enseña ya que “para poder introducir algo es necesario amarlo. La
educación no puede eludir esta exigencia sin la cual su ineficacia es máxima:
el amor hacia aquello que se está tratando de enseñar” (Suárez, Hernán y
Valencia, 2010, p: 37); desde este horizonte el docente debe ser un inductor
y promotor del deseo; por eso “necesitamos
un tipo de maestro que sea capaz de darle al alumno el juego y la oportunidad
para que sea él mismo, para que se identifique con los fracasados, para que no
se decida por los exitosos”. Decidirse por lo más fácil es un asunto
relativamente fácil, pero, optar por lo que los otros rechazan es lo que se
llama vocación.
Finalmente,
no porque el tema se agoté en Estanislao Zuleta, sino por el espacio y también
para no dejar de lado el hecho de que no se puede quedar la educación en el
hecho de que la vida es un conflicto, pero, que en últimas lo que interesa a
todas y todos es una sociedad colombiana más ética, más democrática, más
equitativa, más participativa y por eso finalizando este desarrollo también una
mirada a lo que será la Cátedra de la Paz.
En
el Decreto Reglamentario de la Cátedra para la paz se establece la meta general:
“fomentar el proceso de apropiación conocimientos y competencias relacionados
con territorio, la cultura, el contexto económico y social y la memoria
histórica, con propósito de reconstruir el tejido social, promover la
prosperidad general y garantizar la efectividad los principios, derechos y
consagrados en, la Constitución” (Art. 1). Es de celebrar que en la meta general del
Decreto en mención se tengan en cuenta conceptos fundamentales como “territorio,
la cultura, el contexto económico y social y la memoria histórica”, porque eso
es lo que le hace falta al país: tener memoria histórica.
Otro
aspecto a subrayar, es aquello de la reconstrucción del tejido social para lo
cual ciertamente lo primero que se debe restaurar es la familia como núcleo
fundamental de la sociedad y como comunicadora de los valores éticos y morales;
y, es sobre esa base que edifican los valores civiles, democráticos y de
respeto de los Derechos Humanos en general. Es el requisito sin el cual no es
posible una construcción humana coherente con todo el sueño de un ser humano
democrático en el sentido que plantea el maestro Zuleta: “que consiste en dar derecho
al otro para que exponga y desarrolle su punto de vista…es dejar que los otros
existan y se desarrollen por sí mismos” (Suárez, Hernán y Valencia, 2010, p:
46).
En
conclusión para el docente queda el gran reto de que en el aula se enseñe a
pensar, de no caer en el error del dogmatismo, de aceptar el conflicto como
parte de su quehacer docente y de no matar la curiosidad de los niños. El
maestro debe ser de vocación ya que como lo enseña Zuleta no se puede comunicar
con pasión lo que no se ama, esa misma vocación conlleva la creatividad y hacer
la labor más allá del aula y los horarios, para eso se necesita una
tranquilidad que no lo da el actual sueldo que reciben los docentes.
La
labor comienza por casa en donde se aprende a respetar y las bases
fundamentales de la ética y la moral para que sea posible plantear los otros
valores que propone la Cátedra para la paz
Se
quiere terminar el presente ensayo con uno de los apartes del Decreto Nº 1038
(25 mayo de 2015), que reglamenta de la Cátedra para la paz:
“Cultura
de la paz: se entiende como el sentido y vivencia de los valores ciudadanos, los
Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario, la participación democrática,
prevención de la violencia y la resolución pacífica de los conflictos”.
BIBLIOGRAFIA
ZULETA,
Estanislao. Educación y Democracia un campo de combate. Fundación Estanislao
Zuleta 2010 (Hernán Suárez y Alberto Valencia Compiladores).
Encuesta
ENDE-2010 Universidad Nacional de Colombia, MEN.
ZULETA,
Estanislao. El Elogio de la dificultad. Universidad Tecnológica de Pereira
bajado de http://www.utp.edu.co
Foto
de portada: Montaño, Alcides. Motorista de la Institución Educativa Las Marías.
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