martes, 22 de diciembre de 2015

Más allá de las palabras


“El ser humano es capaz de comunicarse con sus iguales de formas muy distintas, puede hacerlo con el lenguaje hablado, escrito, con gestos, símbolos, etc., pero probablemente con el que con mayor fuerza puede hacerlo es a través del lenguaje corporal afectivo.
Dr. Erwin García (Pediatra Neonatólogo).
Para ello se tiene que hacer una aproximación primero a lo que se entiende por lenguaje, el Diccionario RAE, presenta siete acepciones de la palabra,  y el sexto se ajusta al interés del presente artículo: “Conjunto de señales que dan a entender algo. El lenguaje de los ojos, el de las flores” (http://dle.rae.es/?id=N7BnIFO ); es decir, aquello que no está ligado necesariamente a una palabra oral o escrita y que expresa una idea, un sentimiento o un concepto y que se entiende en un determinado contexto cultural unos más universales que otros por cierto; el sí, por ejemplo siempre puede expresarse con un movimiento de la cabeza de arriba hacia abajo y el no con un movimiento de izquierda a derecha. El Chavo solamente es la excepción a la regla.
En segundo lugar hay que precisar lo que se entiende por metalenguaje “Es el lenguaje que utilizamos cuando con él nos referimos no al objeto del discurso, sino al lenguaje que se refiere al objeto del discurso. Según la teoría de la jerarquía de los lenguajes, propuesta por B. Russell (en relación con el análisis de los problemas lógicos que plantean las paradojas semánticas) debemos distinguir dos niveles de lenguaje: un nivel llamado lenguaje-objeto, es decir, el lenguaje con el que nos referimos directamente a los objetos; y otro nivel llamado metalenguaje, el lenguaje con el que nos referimos al lenguaje-objeto, al lenguaje que se refiere directamente a los objetos” (http://www.webdianoia.com/ ).

Los gestos no siempre van acompañados de la Palabra y de allí que por ejemplo, se tiene el lenguaje de señas para las personas con discapacidad auditiva, no se olvide que el movimiento con capacidad de comunicación también tiene su clasificación; Sandra Cerni Minton (Dance Mind & Body, 2003) los clasifica de la siguiente manera (citada en: http://agrega.juntadeandalucia.es/):

a)      Movimientos emblemáticos. serían aquellos que tiene una traducción verbal directa y que son familiares a la mayoría de un mismo grupo cultural. Sería el caso del gesto consistente en unir los dedos índice y pulgar formando un círculo para indicar que todo está correcto, el famoso “Ok” americano. Otro gesto de este tipo sería el mantener los dedos índice y corazón extendidos hacía arriba, formando una V para señalar un logro o triunfo.

b)      Movimientos ilustradores: serían los usados para enfatizar el discurso verbal, pero disponen de poca explicitación cuando se usan aislados de ese mismo discurso. Por ejemplo, el movimiento lento de una mano y en dirección horizontal puede describir una llanura, pero sin el discurso puede tener múltiples significados o ninguno.


c)      Movimientos reguladores: mantienen y guían la interacción con el interlocutor o cuando queremos comenzar o acabar dicha conversación. Por ejemplo, cuando asientes con la cabeza, detonando de este modo interés por el discurso del interlocutor.

d)     Movimientos afectivos: son formas de comunicación emocional, como una sonrisa o un abrazo.

e)      Movimientos adaptadores: son de carácter involuntario y normalmente son una respuesta al aburrimiento o al estrés. Un caso típico es desviar la mirada hacía el techo o hacía el exterior cuando se está en conversación alrededor de un grupo puede denotar falta de interés o un intento de aliviar tus propias sensaciones de stress (Richmond & Mc Croskey, 2000).
Con esto debe quedar claro que hablar de lenguaje es un asunto muy complejo, mucho más cuando se trata de hablar del lenguaje mismo. Lo que se describe se ha vivido en distintas experiencias de manera especial el año 2015 que estuvo tan cargada de muchas capacitaciones.

El artículo anteriormente citado también trae una clasificación de Doris Humphrey (The Art of Making Dances, 1959), que los clasifica en: gesto social, funcional, ritual y emocional. Este último lo presenta así: “para el bailarín es la categoría más profusa y valiosa, pero los estados emocionales que ocurren con tanta frecuencia que pueden reconocerse fácilmente, no resultan tan numerosos como cabría imaginar, ya que muchos sentimientos pueden expresarse de tantas maneras (en realidad, depende de muchos factores: sociales, culturales, psicológicos, hereditarios, etc., por lo que podría decirse que cada persona tiene un modo único de expresar los sentimientos propios) que no existe realmente una pauta establecida para la mayoría de ellos. ¿Qué movimiento y forma tiene la esperanza, el miedo o el amor? Tienen ciertas características comunes pero no una pauta determinada. Un ejemplo de sentimiento que si se ajusta a unas pautas determinadas sería la pena.
 En cuanto a los rituales ciertamente hacen parte de las religiones, pero, también hay un sentido social como lo fue el caso de la coronación de la reina en días pasados, es un ritual, pero en el presente en nada tiene que ver con ninguna religión en particular es un rito social del cual estaba pendiente el pueblo colombiano.


Los vínculos afectivos “se entienden como una relación de cariño y amor reciproco entre diferentes personas. Los seres humanos vivimos en familia y en sociedad, los vínculos afectivos están presentes por lo tanto en prácticamente todo lo que hacemos las personas. Su influencia en los diferentes actos y comportamientos, así como en el desarrollo de los niños y niñas es indiscutible” (http://educayaprende.com/vinculos-afectivos/ ).

No se debe perder de vista que “los vínculos seguros en la infancia influyen en la capacidad de tener relaciones sanas en la vida adulta, ya que fortalecen la autoestima, la seguridad y la confianza de las personas. Por el contrario el establecimiento de vínculos afectivos inseguros contribuye a la inseguridad, falta de autoestima y de confianza y por lo tanto puede llevar a relaciones afectivas poco sanas en el futuro” (http://educayaprende.com/vinculos-afectivos/). Ahora se entiende porque algunas personas adultas presentan problemas en este campo.
Un aspecto a considerar en estas ideas deshilvanadas es también el asunto proxémico, la proxémica es “la parte de la semiótica (ciencia que estudia el sistema de signos empleado en la comunicación) dedicada al estudio de la organización del espacio en la comunicación lingüística; más concretamente, la proxémica estudia las relaciones -de proximidad, de alejamiento, etc.- entre las personas y los objetos durante la interacción, las posturas adoptadas y la existencia o ausencia de contacto físico. Asimismo, pretende estudiar el significado que se desprende de dichos comportamientos” (http://cvc.cervantes.es/ ). La cercanía o lejanía depende de la cultura, por ejemplo, los italianos y los rusos se saludan con doble beso en la mejilla incluyendo a los varones; cosa que en la cultura latinoamericana es impensable.

Según esta misma fuente lo que se clasifica es el espacio y se hace de la siguiente manera:
Ø  Espacio íntimo, que va desde el contacto físico hasta aproximadamente 45 cm. Esta distancia podría subdividirse en dos intervalos distintos: entre 0 y 15 cm, distancia que presupone el contacto físico y que tendría lugar en situaciones comunicativas de máxima intimidad (por ejemplo, durante el mantenimiento de relaciones afectivas); y entre 15 y 45 cm, que se corresponde con una distancia menos íntima pero inserta en un marco de privacidad.
Ø  Espacio casual-personal, que se extiende desde 45 cm a 120 cm. Es la distancia habitual en las relaciones interpersonales y permite el contacto físico con la otra persona.
Ø  Espacio social-consultivo, que abarca desde los 120 cm hasta los 364 cm y aparece en situaciones donde se intercambian cuestiones no personales.
Ø  Espacio público, que va desde esta última hasta el límite de lo visible o lo audible. A esta distancia los participantes tienen que amplificar recursos como la voz para posibilitar la comunicación. Por ejemplo, durante una conferencia (http://cvc.cervantes.es/ ).
Lo anterior muestra entre otras cosas que cada cultura tiene sus propios códigos proxémicos y que por consiguiente cuando fueres a otra cultura hay que observarlos para no tener dificultades, es la principal enseñanza. Por ello la manifestación afectiva y los distintos códigos de relación socio-cultural se tienen en cuenta a la hora de ir a compartir con otra cultura. De allí la conclusión primaria es la que el lenguaje gestual y mucho más el afectivo es importante no solo en el plano de la relación íntima sino incluso en el plano de la relación social y es importante en la infancia el desarrollo de la expresión afectiva.
Bogotá, D.C. diciembre 22 de 2015


_______________
Fuentes

No hay comentarios.:

Publicar un comentario